Los centros de ancianos asumen las deudas de la Generalitat

Las residencias catalanas rebajan precios y se amoldan a los impagos administrativos

La residencia Ítaca de Arenys de Mar ha cogido algo de aire. Hace pocos días, la Generalitat le transfirió 151.944,24 euros. El pago se atiende tarde: corresponde a las mensualidades de agosto y septiembre por las plazas concertadas. «Nos ha tocado un quinto premio de la lotería», compara la directora, Mertxe Aguilar.

En todo caso, los traspasos no se han generalizado. La deuda del Instituto Catalán de Servicios Sociales (ICASS) con los centros asistenciales equivale a 160 millones, según la presidenta de la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales(ACRA), Cinta Pascual: «Genera que cueste pagar la Seguridad Social, que haya impuestos impagados, algunas nóminas quedan pendientes y, sobre todo, afecta con los proveedores». La asociación indica que 27 geriátricos cerraron en 2012.

Con un centenar de residentes en sus instalaciones, el Govern debe todavía unos 237.000 euros a Ítaca por el coste de los alojamientos de ancianos que entran dentro del convenio con la Administración. Además, el débito por los auxilios a las plazas ajenas a los programas públicos -las denominadas prestaciones vinculadas- sube a 69.192,82 euros.

Con esos registros, son los geriátricos los que se amoldan y hacen frente al gasto pendiente de liquidar. «Se hace un esfuerzo enorme, cobramos una parte del usuario y la otra la hemos asumido; si no fuera así, los últimos 15 residentes que han ingresado no hubiesen entrado», explica Aguilar.

Se calcula que unos 70 millones se adeudan a las empresas que abastecen a las residencias, que deberían sacudirse ese montante en breve con el plan de 1.700 millones que Hacienda ha aprobado para saldar facturas del Ejecutivo catalán. Aun así, los impagos se agravan por la suspensión de las aportaciones para financiar parte de lo que cuestan las estancias privadas.

Aguilar reconoce que las familias han estirado el brazo hasta donde han podido para abonar más cuota de una habitación en los últimos meses, que en caso de ser compartida fluctúa entre 1.456 y 1.764 euros: «Quien ha podido ha hecho un esfuerzo, pero es la mínima parte porque no llegan. Llevamos tres años con los precios congelados y hemos hecho ofertas del 40%. Cuando vienen a preguntar cuánto cuesta entrar, les decimos qué pueden pagar».

María del Pilar tiene a su madre en la residencia desde hace medio año. No se vale por sí misma, con lo que el importe se eleva. Le concedieron un subsidio para sufragar unos 1.300 euros, que la Generalitat ha congelado. La mujer cobra una nómina de 1.200 euros, de la que 700 los devora el alquiler del piso. La pensión mínima de la madre casi se agota con los cerca de 300 euros que destina a la plaza.

Además, la paralización de las subvenciones les ha afectado por partida doble, como comenta María del Pilar: «Tengo a mi padre en una residencia en Andalucía y estábamos tramitando para que pudiera venir con mi madre. Me propusieron que vinculáramos las prestaciones, pero al quitar las ayudas no es posible. Llevan cinco años separados».

ACRA advierte que la partida de subsidios para camas privadas caerá un 40% en 2014 respecto a 2012: de 120 a 73 millones. «La Generalitat se compromete a restaurar el sistema durante 2014, pero no sabemos cómo va a restaurarlo y mantenerlo si cae tanto la dotación», lamenta Pascual.

La madre de Marga también está incapacitada y le adjudicaron un auxilio de unos 860 euros hace un mes. El alojamiento se encarece hasta los 1.800. «Hemos estado pagando hasta hace un mes. Comentamos que no podíamos más, llevabámos muchos meses pagando con los ahorros de los padres. Mi hermana y yo estamos en paro y podemos llegar hasta 300 euros», relata. Además, su padre se trata de un tumor, lo que se lleva los esfuerzos de la familia.

ACRA estima que existen 8.500 plazas vacías en Cataluña. «En 2010 estábamos llenos», compara Pascual. Más de 2.000 huecos se pueden haber producido en 2013. «Hay unas 10 plazas vacías, antes podían ser dos o tres. Si las prestaciones vinculadas no se vuelven a activar, irá a más», constata la directora del centro de Arenys de Mar, quien añade que «se ajusta al máximo»: «Hemos reducido en todo, hasta en pañales, pero la calidad se mantiene porque los trabajadores dan el 200%, a pesar de que no sabemos si un mes quizá no cobremos la nómina».

18-11-2013

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